22- Tiramisú japonés de diferentes texturas
23- Cerillas de wasabi con Soja
24- Crema de caviar, con caviar y caviar de avellanas. (Teníamos que adivinar, cual era cual y no era tan fácil)
25- "drap" de Tartufo (Trufa), se debía de oler y luego comer, junto con el siguiente plato.
26- Blinis de queso Saint Felicien, donde pusimos la trufa del plato nº25
27- "macaron" de parmesano
28- Llangueta templada (es parecido al chanquete), nos las templaron "in situ".
29- Angulas (que no las "gulas" del norte) al vapor (no las había probado nunca, y están de muerte).
30- Almeja negra, junto con su agua (se bebe primero su jugo, y luego se come la almeja)
31- Lulo (fruta sudamericana) con "ceviche" (es un cocido) con molusco y un majado de cilantro
32- Taco de Oaxaca, con aguacate y cilantro
33- Gazpacho y ajo blanco. La parte del centro era el gazpacho, lo que hacen es congelarlo, y al descongelarlo lo decantan, para separar la parte sólida y líquida del mismo, y así se quedan con la parte sin color y con todo el sabor, que vuelven a congelar. De los platos que más nos gustaron.
34- Papillote de endivia al 50%, con nueces tiernas y caviar de aceite de oliva.
35- Ostra con Becada (pájaro)
36- Becada con Ostra, lo mismo pero al revés
37- Rissotto de moras con salsa de liebre.
38- Ravioli de liebre con su boloñesa y su sangre. Nos sirvieron el plato que veis en la fotografía, y luego nos sirvieron una copa en la que nos decían que estaba la sangre de la liebre. Pero realmente era una reducción de remolacha, con alguna hortaliza más.
Y comenzamos con los postres....
39- Fresas calientes con consomé de liebre
40- Castañas miméticas (lo parecen pero no lo son)
41- Terrones de azúcar al té y lima, con un dosificador añadíamos aceite de oliva al gusto, a cada uno de los terrones.
42- Nem Floral. Postre riquísimo.
43- Coca de vidre
44- Filipinos rellenos de liquido de coco.
45- "Pets" de fresa y praliné
46- Caja de chocolates, todos artesanos y realizados por ellos, y de un tamaño brutal!

En cuanto a vinos, nos atrevimos con un tinto en los platos finales. Un La Grange des Pères 2001, no le costó mucho abrirse, fue acertada la decisión del Sommelier.
Luego con los postres, bebimos dos rarezas... un Malvasía de Sitges (si, si de Sitges), de limitadísima producción, solo queda un pequeño productor en el hospital de Sant Joan Baptista.
Y el otro es un Pedro Ximénez Noé de González Byass (un vino con más de 30 años de crianza).
Luego acabamos en la terraza (con el frio que hacia), escuchando el romper de las olas del mar, bebiendo Grapa y fumando un Habano Trinidad edición limitada 2010, que estaba riquísimo.
Esperamos haberos dado muchísima envidia, además de daros a conocer el mejor restaurante del mundo. El que muchos critican sin conocerlo, y erróneamente piensan que se quedaran con hambre al comer allí, o que estarán en un ambiente incómodo o demasiado frio y snob. Se equivocan. Ferrán Adrià es un artista, y lo hemos comprobado y El Bulli es un restaurante para vivirlo intensamente, sin complejos y la mente abierta.
Saludos.
